lunes 20 de febrero, 2012
Hoy, como otros días, me levanté con una vida rota. Hoy llamó mi
atención levantarme así porque mientras desayunaba lloraba. Recree mi grado, el
día de mi grado, y supe que ese día no solo acabaría una parte de la vida
académica sino personal. Hay tres estados que manejo a la perfección y desde niña:
ira infinita, tristeza profunda (como el mar), la risa (ni alegría, ni
felicidad solo risa).
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