La autocensura es dolorosa. Te
aleja. Sin embargo, en personas como yo (explosivas, impulsivas, agresivas) es
necesario. Dejas de herir, pero sobre todas las cosas dejas de herirte. No siempre
tengo “la culpa”, no siempre soy “mala”, sigue siendo, de igual forma, más
fácil culpar a quienes tienen antecedentes y sigue siendo más fácil que los que
tenemos antecedentes seamos culpables. Al principio opté por hablar poco, por
no hacer gestos y fingir sonrisas como a la gente “normal” le gusta; luego
simplemente preferí callar, puesto que de todas formas la seguía embarrando
con esos a quien quería o aquellos a los que simple y llanamente no quería
incomodar.
Esta es una disculpa: Para ti.
Para ella. Para ellos.
Esta es una tumba: Para mí.
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